lunes, 22 de diciembre de 2008

Pequeña reflexión pre navideña

El finde fui a saludar a mi viejo, y a la noche fuimos a cenar a lo de mi prima que estrenaba departamento, allá estaba el sobrino de mi prima, el domingo lo pasé en la casa de mi viejo, con mis hermanas.

Durante estos días se dieron unas situaciones que me "incomodaron" un poco.

El sábado

E sobrinito en cuestión, arrancó a los gritos porque la dueña de casa lo hizo salir de la computadora para buscar algo en internet, mientras mi prima le decía "Es mi casa, es mi PC, te saco cuando quiero" la abuela lo consentía y prometía que ya volvería a jugar.

Cuando llegó la comida el niño dijo que quería empanadas de roquefort o nada, como no había le dijimos que no comiera nada, 30 segundos después, la abuela le cortaba una porción de pizza y se la daba, nuevo berrinche "¡¡Quiero empanada de roquefort!!" "No hay, comé pizza" "Dejalo, cuando le agarre hambre va a comer pizza, y si no, no se va a morir por no cenar" "Tenés razón... ¿no querés una pedacito de pizza?" "¡¡Te dije que no quiero!!" y siguió un rato largo...

Más tarde el nene se dedicó a golpear a los familiares para demostrar lo que había aprendido en taekwondo, y (casi) todos lo vivaron por eso.

El domingo

Mi hermana está a punto de repetir, y tiene la posibilidad de pasar si rinde algunas materias.
Mi hermana pidió un par de zapatillas.
Mi hermana dijo que iba a estudiar.
Mi hermana hizo un berrinche porque no le querían comprar las zapatillas que quería.
Mi hermana consiguió las zapatillas.

Con las zapatillas puestas dijo que no le interesaba rendir, ni pasar de año, porque su amiga ya había repetido.

El lunes

Leo esto en lo de bater.

Y después de todo esto me pregunto: What the fuck is happening?

La verdad que me cuesta entender en que punto la balanza se dio vuelta y los pibes empezaron a tener tanto poder sobre los padres.

Nunca se dio, pero si hubiera llegado a plantear que quería repetir estoy seguro de que me daban una patada en el orto que me hacía pasar 3 años seguidos, como es que ahora no es así.

Hace unos años si pasabas de grado/año recibías las zapatillas, y no antes.

No hace mucho que se respetaba al dueño de casa, y si te decía que le dieras algo se lo dabas y punto.

Y como decía mi tío ante las quejas por la comida "Dejalo una semana sin comer y vas a ver como no le hace asco a nada".

¿Qué nos pasa a los argentinos? ¿Estamos locos?

9 comentarios:

Dark Knight dijo...

Sábado: Ya todos sabemos que el "sobrinito" en cuestón es un caprichoso de mierda, que obtiene todo lo que quiere gracias a que no quieren escucharlo gritar. Lo tendrían que haber metido abajo de una canasta con una piedra encima.
En cuanto a que lo "viveen" (es el mejor termino que se me ocurrio) por golpear, hoy en día los padres felicitan por cualquier boludez a sus hijos.

Domingo.

Nuestra hermana tiene que repetir, y por lo menos dos veces, para que aprenda.
Lo de las zapatillas no me sorprende, la madre siempre termina cediendo, con tiempo suficiente cede ante todo.
Repito, tiene que repetir, para que aprenda que no hay que joder todo el tiempo, obviamente el efecto aumentaría si le prohibieran salir con las amigas, salir a recitales, ir a bailar, etc.

Lunes.
La violencia esta de moda y la falta de educación, tolerancia, respeto y solidaridad son las principales causas de que esto suceda.

Las cosas han cambiado para peor en ciertos aspectos y para mejor en muy pocos, tan pocos que los podría contar con una mano.

Gurisa dijo...

No creo que sea un problema solo de los argentinos. Antes de que los floggers y los emos salieran a la luz en los medios argentinos, ya habían peleas entre emos y otras "tribus urbanas" en México.
Me parece que el problema pasa porque los padres están cansados. Ambos trabajan, llegan a la casa y los chicos buscan desesperadamente atraer su atención. Y muchas veces sólo quieren que los nenes se callen y le dan lo que desean.
Es difícil ser padre en el siglo XXI. Quizás nunca lo haya sido, pero hoy más que nunca, el mundo está en contra de ellos.

Milenius dijo...

puff, yo me cansé sólo de leer. Menos mal que crecieron...

Halle dijo...

No me animo a hablar sobre padres-hijos. Tengo miedo de hacer un libro online sobre mi vida y mi relacion con mis viejos.

Yo creo que la sociedad está muy muy loca ultimamente.

Guty dijo...

Es todo un tema, en casa tengo uno caprichoso y otro que no lo es, al primero lo cago a ganchos cuando se pone pesado (bah, no tan así pero hay que ponerle límites).
Y por más que ambos laburemos todo el día, tampoco vamos a aguantarle lo que se les canta, tienen que aprender que no siempre van a conseguir todo lo que quieren, que algunas cosas se las tienen que ganar.
Cada familia es un mundo, como dicen, encima los críos vienen sin instrucciones, sino RTFM.

Josecuervo86 dijo...

Los pendejos vienen cada vez peor por que esta de moda "dejar pasar" todo. Los psicologos te dicen que no los podes reprimir, que tenes que dejar que "se expresen" y si nadie les pone un puto limite los pibes hacen lo que quieren.
Aguante el correctivo!

Nick dijo...

Resumiendo, si los pibes vinieran con manual asunto resuleto, pero como no traen hay que sopapearlos una vez cada tanto, con justificación, claro está.

Y si encima los padres trabajaran menos habría menos problemas.

Es todo culpa del gobierno que nos hace trabajar mucho y no reparten manuales :P

Celes dijo...

Es así
yo lo veo con mi hermano
pero no me puedo meter porque las puteadas las recibo yo

No sé por qué es así

yo a mis viejos los justifico porque a mi hermano lo tuvieron 10 años después y están cansados, pero ...


Un beso!

Milenius dijo...

No es fácil ser padres y no es fácil reprender o poner un límite. Encima, nunca sabés bien dónde está (el límite; si no sabés dónde está el chico el problema es otro ).
Creo que mucho pasa por que los padres quieren ser amigotes de los hijos, y al amigo uno no le pone límites. Se supone que los padres estamos para eso.
Educar no es sinónimo de reprimir, de ninguna manera. Muuuuuy al contrario. Es dar libertad y al mismo tiempo la seguridad de que el pibe tiene adónde ir, y de que el límite es un elemento fundamental para poder vivir en sociedad. Pero a veces hay que bancarse que el pibe llore y llore. Y, la verdad, cuando lloran y lloran, uno tiene ganas o bien de darles lo que quieren o bien de meterlos en un barril.
Yo a los míos les conseguí unos barriles en colores muy alegres y, la verdad, me salieron bien...